viernes, 31 de mayo de 2019 – 12:00 AM

Por Camile Roldán Soto

La música es central en la vida de cada uno, pero el mundo competitivo y cambiante al que se enfrentarán una vez culminen sus estudios universitarios exige más destrezas que el buen dominio de su instrumento. De esto están conscientes los primeros siete graduados del Bachillerato en Artes en Música de la Universidad Sagrado Corazón en Santurce.

Los creadores de este programa, que hoy celebra su primera graduación, también saben que en la industria del espectáculo, campo en el que se inserta la música, logran avanzar más aquellas personas que han podido explorar varios intereses. Por eso, cuando la institución se planteó crear un nuevo ofrecimiento académico se impuso como meta que fuera y funcionara distinto del resto.

“No somos un conservatorio de música, eso ya existe. Somos una alternativa para que el estudiante no solo sea un duro en su disciplina, sino que pueda verse como un profesional de la música. Ese es un elemento de diseño curricular que me parece nos diferencia de otras instituciones porque no solo se trata de formar a un buen músico o una buena música, es formar a un profesional que pueda hacer eso bien, pero también pueda interactuar con otras disciplinas de manera fluida y conociendo que esas interacciones son inevitables, más aun en el campo de las artes, donde la colaboración es casi orgánica en las distintas disciplinas”, explicó Alfredo Nieves, director de la Facultad Interdisciplinaria de Estudios Humanísticos y Sociales de la institución

Para Carlos Conde González, fundador del Instituto de Artes Musicales y profesor de música, los perfiles de cada uno de los primeros graduados demuestra que el propósito del programa se cumplió. E

ntre los jóvenes, explicó, hay quienes han combinado bachilleratos, creado proyectos colaborativos e incluso un músico profesional logró por fin armonizar las exigencias de su trabajo con el deseo de obtener un grado académico, algo que no había podido lograr anteriormente.

Yarelis Calderón Figueroa, la única mujer de la clase, obtendrá hoy un doble bachillerato: en producción y mercadeo de eventos y en artes musicales. Graduada de la Escuela Libre de Música, cuando ingresó a Sagrado pensó que ya estaba cansada de la música, pero pronto empezó a sentir un vacío por la falta que le hacía y comenzó a cantar en el coro de la universidad. En el segundo semestre de sus estudios en Sagrado, la joven aceptó la recomendación de de tomar clases con Conde y esta decisión fue clave. Descubrió las posibilidades que le ofrecía la institución para convertirse en una profesional más completa.

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“He tenido la oportunidad de estar en cuatro producciones de Santa Bernardita y adentrarme en la industria de la música en Puerto Rico, saber que hay trabajo para los músicos. Yo jamás pensé que iba a cantar, pero eso es lo bueno aquí, la flexibilidad para hacer lo que quieres hacer. Aquí no solo se enfocan en formarte como un buen músico, es que puedas hacer ese trabajo bien e interactuar con otras disciplinas”, dijo satisfecha la cantante y productora.

Otro de los graduados es Alfredo Martirena. Aunque hace un tiempo estudió cuatro años en Nevada, no alcanzó a terminar su bachillerato. A su regreso a Puerto Rico fundó una organización sin fines de lucro para llevar la ópera a lugares donde no se había presentado antes, comenzando por Cidra, su pueblo natal. El proyecto tuvo éxito, pero Martirena todavía tenía interés en culminar su grado. En Sagrado, le ofrecieron una Beca Presidencial, ha podido cantar en varias actividades de la institución e incluso descubrir una nueva oportunidad de estudios a través de una clase que vino a ofrecer un profesor de la Universidad de Kansas.

Foto portada:De izquierda a derecha: Omar Rivera, Christofer Calderón, Eric Franco, Alfredo Martinera, Yarelis Calderon y Antonio Alonso junto al profesor y fundador del Instituto de Artes Musicales de la USC, Carlos Conde (en la parte superior). (GFR Media)

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